Los mercados financieros están asustados con lo que está pasando en Europa en relación con la crisis de deuda pública en los países mediterráneos del Viejo Continente.
Para leer más sobre esta asunto, invito al lector que visite el artículo que al respecto he escrito para Suite 101 haciendo click AQUI.
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Sunday, February 7, 2010
Thursday, January 7, 2010
Italia en busca de su cordura
El uso de la violencia no tiene justificación bajo ninguna circunstancia. La reciente agresión que sufrió Silvio Berlusconi en Milán merece una fuerte condena y cualquier tipo de justificación política al respecto es deplorable. Sin embargo, es igualmente deplorable aprovechar episodios como éstos para promover un ambiente de censura política que busque como fin último absolver de críticas a un mandatario que ha convertido la democracia de su país en un asunto de intereses personales. Después del ataque a Berlusconi, estas dos deplorables posiciones están a la orden día. Por una parte, las declaraciones de Antonio Di Pietro, líder del movimiento de oposición Partito dei Valori, caen en el error de justificar un episodio injustificable al decir que Berlusconi con su comportamiento instiga a la violencia. Por otra parte, varios de los aliados del Primer Ministro han aprovechado el incidente para promover una campaña negativa en contra de toda las fuerzas políticas y civiles de oposición.
En particular, causaron revuelo las desmesuradas declaraciones de Fabrizio Cicchitto, líder del partido de Berlusconi (Pdl) en la cámara de representantes, que responsabilizan a la oposición de lo ocurrido. Para Cicchitto, el ataque que sufrió Berlusconi es el producto de una campaña de odio promovida por la prensa (Repubblica-Espresso), presentadores de televisión (Santoro), periodistas independientes (como Marco Travaglio a quien calificó de terrorista mediático), el Partito dei Valori y todos aquellos funcionarios públicos que indagan a Berlusconi. Unas incendiarias e irresponsables declaraciones que dejan mucho que desear en el marco de un estado demócratico y que sólo sirven para seguir alimentando el victimismo del cual Berlusconi se ha cubierto cada vez que viene atacado por sus adversarios.
Silvio Berlusconi se ha presentado históricamente frente a su pueblo como la víctima de un sistema que está empeñado en destruirlo. Sin importar la gravedad de muchos de los escándalos que han rodeado al Cavaliere, sus intransigentes seguidores siempre encuentran una razón para defender a Berlusconi. Frente al escándalo de las fotos y prostitución, la derecha italiana salió en defensa del Primer Ministro diciendo que se trataba de una violación de su privacidad. Frente al fallo de la Corte Constitucional que removió la inmunidad política (acción a través de la cual Berlusconi deberá afrontar de nuevo casos pendientes con la justicia), la derecha italiana ha comenzado a elaborar un discurso bajo el cual califica a la jurisprudencia italiana como una dictadura empeñada en obstruir el mandato de Berlusconi. Un hecho gravísimo que deja en entre dicho la validez del sistema jurídico del país y que atenta contra el sano equilibrio que debe existir entre los poderes públicos.
Tomando lo anterior como punto de referencia, el rostro ensangrentado de Berlusconi le cae como anillo al dedo a la derecha italiana ya que refuerza el victimismo que tanto implora el mandatario. Además, dicho episodio le ayuda a los seguidores de Berlusconi a elaborar una campaña de desprestigo en contra de todos los elementos que se oponen al mandato del Primer Ministro asociando sus discursos con actos de violencia e intolerancia.
En este clima político dominado por la hostilidad, el llamado a la cordura expresado por el Presidente Napolitano es más que oportuno. Sin embargo, dicho llamado podría ser la excusa que necesitaba la derecha italiana para realzar la figura de Berlusconi. En búsqueda de un buen clima político, no sería extraño ver en el futuro cercano facciones moderadas de la oposición respaldando ciertas iniciativas propuestas por el gobierno como por ejemplo la aprobación de una ley (actualmente en discusión) que le garantize a Berlusconi una nueva inmunidad política.
Irónicamente, Berlusconi podría ser al fin de cuentas el actor más beneficiado del incidente que sufrió en carne propia. Lo más triste de todo es que este censurable acto, provocado por un desequilibrado mental que actúo en la soledad de su locura, ha servido para tirar afuera la peor cara de la política italiana. Ojalá y retorne la cordura al debate político italiano pero ojalá y sea una cordura sana y no acomodada a ningún interés político. De no ser así, pierde la democracia italiana y pierde en últimas el pueblo italiano.
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